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Testimonios: Camino Ignaciano 2017


Entre el 2 y el 18 de enero jóvenes ignacianos participaron del Camino Ignaciano, en esta experiencia ellos revivieron las experiencias que marcaron el camino espiritual de Ignacio de Loyola. Compartimos con alegría los testimonios de algunos de los caminantes:

 

SANTIAGO PAZ - UNIVERSIDAD DEL PACÍFICO 

"Fue un recorrido especial, cuatro etapas que nos iban dejando mensajes, así como lo vivió Ignacio de Loyola. Empezando con una mirada reflexiva y cuestionadora sobre uno mismo, revisamos nuestro pasado y la relación con Dios, en búsqueda de ser mejores personas y comprometernos con nuestra sociedad; pasamos luego a compartir con personas de estas zonas y encontrar una realidad que nos invita a ser promotores de  cambio. Creo que, a pesar de las dificultades, todos coincidimos en el gran amor y solidaridad que mostraron los pobladores de las comunidades por las cuales pasamos: aprendimos mucho de ellos. Diversos momentos, personas, rostros, paisajes y lecciones permanecerán con nosotros. Muchas gracias a todos los que formaron parte de esta experiencia."
 
 
 
PAVEL LAVÁN - COMUNIDAD IÑIGO - UNIVERSIDAD ANTONIO RUIZ DE MONTOYA
 
El Camino Ignaciano ha sido una experiencia enriquecedora y bastante fructífera para mí y estoy convencido de que así lo fue también para todos y todas quienes participaron. Me permitió caminar hasta lo profundo de mi historia, abrazarme a ella y mirarla con amor. Fue importante ese mirar con amor para reconocer la fundante presencia de Dios, porque cuando  logré contemplar y adentrarme con amor a lo interno y profundo de mi vida se hizo mucho más fácil identificar el paso de Dios y reconocer como Él me va sorprendiendo de formas tan misteriosas, sencillas y simples, pues llegué a la conclusión de que quien nos ama jamás nos deja de sorprender. 
 
Esta experiencia, además de ser intima y personal con Dios, fue comunitaria. Tuve la gran oportunidad de conocer a muchos jóvenes, con quienes compartimos la misma espiritualidad y el mismo entusiasmo por seguir empeñados en creer que un mundo mejor, más justo y humano es posible. Ello fue clave para ir construyendo, a lo largo de los días, la sintonía y la confianza necesarias para abrir mi corazón y dejarme sorprender. Y es así que comencé este caminar, lleno de risas, alegrías, lágrimas y entrañables conversaciones. 
 
Con el corazón lleno de respuestas, algunas preguntas, muchos nombres y sentimientos, salí al encuentro del "otro". Es así que, en compañía de los caminantes, fuimos de peregrinaje y misión por los diversos caceríos de Huarango. Fue un tiempo muy profundo, en el que pude reconocer la gratuidad del amor y la confianza sin límites que nos brindaban las personas con las que compartimos, lo cual era reflejo de ese rostro humano de Jesús. Esos días me enseñaron a reconocer la gran fe que tienen las personas de los diversos caserios y cómo, a pesar de las necesidades, jamás dejaban de confiar y creer en el Dios de la providencia. En mi corazón guardo con mucho cariño cada sonrisa desinteresada, cada gesto de agradecimiento y muchas historias de lucha en medio de mucha necesidad y del olvido de un Estado centralista. Es ahí donde Jesús interpela nuestra forma de caminar y estar por el mundo, porque no basta sentirse indignado por las situaciones dolorosas sino que ese mirar y contemplar con respeto nos impulse a salir al encuentro del otro, para poder así cambiar las estructuras injustas y así hacernos sal en medio de la confusión, la tristeza y el olvido. Ahora más que nunca se necesita ser sal para dar sabor, para equilibrar nuestras vidas; pero, también, para cicatrizar heridas, acompañar, contagiar de sentido y de gusto. En suma, es necesario ser propagadores de vida.
 
Estoy profundamente agradecido con la Compañía de Jesús por este tiempo vivido y espero que nuestras vidas sean un constante CAMINO, un constante peregrinar en donde podamos ser capaces de pisar firme y muy convencidos que quien nos impulsa es Jesús y es él quien siempre nos espera a la puerta para que le demos la oportunidad de entrar en lo intimo de nuestro corazón, nos abracemos a él y caminemos juntos, permitiendo que quienes nos rodean se sientan más humanos, plenos y agradecidos.
 
 
ALESANDER MOROCHO - COMUNIDAD IÑIGO - PIURA
 
Considero que el haber tenido la oportunidad de vivir la experiencia del “Camino Ignaciano” es una gran suerte. Pues habiendo ya culminado la experiencia, siento un gran cambio en mi manera de ver las cosas. La experiencia me ha hecho sentir renovado en mi fe y he aprendido muchas cosas. Al finalizar la experiencia sientes tanta gratitud, ganas de compartir lo más posible lo vivido, de intentar hacer que los demás sientan lo que tú sientes, que sientan esa consolación con la que regresas a casa, obviamente sin llegar a arruinarles la experiencia a las personas que tienen potencial para vivirla por sí mismas, pero intentar animarlos a que sea lo que sea que hagan, sea en la red o en otro lugar, lo hagan bien, lo vivan y pues intentar hacerles entender que “Dios está en todas las cosas”. Esa frase se ha trabajado mucho en la experiencia, y es muy bonito cuando entiendes que no es una metáfora, sino que es literal. Asimismo, algo que la experiencia me ha dado, es fuerza; me siento con ganas de aportar más a mi entorno, de dar más de mí y no necesariamente en la Red. Entonces con la experiencia del Camino en el alma, quiero aportar más en dos espacios: mi familia y la Red. 
 
Ahora en casa, me quedan muy buenos recuerdos de la experiencia tan completa que he vivido y también me siento a gusto sabiendo que tengo buenos amigos en varias partes del Perú y hasta de Ecuador y Bolivia. Me siento renovado, con una mirada diferente, con el compromiso de ser feliz y de sentir y gustar de las cosas internamente. Y como dije anteriormente, pues nunca olvidar que Dios LITERALMENTE, está en todas las cosas.
 
 
OMAYRA PEÑA - UNIVERSIDAD ANTONIO RUIZ DE MONTOYA
 
Aquello de lo que te enamoras atrapa tu imaginación,
y acaba por ir dejando su huella en todo."- Pedro Arrupe, "¡Enamórate!
 
El Camino Ignaciano es, precisamente, una experiencia que permite enamorarte y permanecer enamorado, mirar con otros ojos, desde el interior. Son 15 días donde reinicia una relación con uno mismo, con la vida y, sobre todo, con el Padre Dios, que ahora más que nunca, puedo afirmar, es Amor. Es ese Amor del puro, que en otro lugar no se encuentra. Lo fui descubriendo en toda la experiencia a través de la Creación: paisajes, plantas, animales; y en la humanidad. Ha sido un descubrimiento intenso, de los que renuevan. Lo que antes pasaba desapercibido, se trasformaba en una gran llamada de atención. Y es que, en el vivir presuroso de nuestros días, dejamos pasar muchos detalles, a veces mínimos pero muy significativos. Si sintiéramos y gustáramos siempre, la vida sería distinta. 
 
No es la vida horrible ni el mundo un desastre; es lo que las y los humanos hemos ido construyendo. Basta ya de quejarnos y vivir a la deriva. Es momento de tomar las riendas de lo que sucede y ser parte del cambio. Es posible una revolución, que reinvindique muchas luchas y cuya base y principio sea el Amor. Sin amor y usando métodos como la violencia, los proyectos tarde o temprano fracasan.
 
Agradezco infinitamente por la oportunidad de haber sido parte del Camino Ignaciano. Las cuatro etapas que lo constituyen han marcado mi vida intensamente y, junto con personas maravillosas, hay mucho más por recorrer. 
Se puede construir un mundo distinto donde la dignidad huamana y la casa común sean respetadas y amadas. Invito a reflexionar y unirse a ser parte del éxito que se irá gestando poco a poco.
 
 
CÉSAR BOHORQUEZ - VOLUNTARIADO MAGIS

A nivel personal toda la experiencia del camino ignaciano ha sido una invitación y una oportunidad para repasar mi vida desde una perspectiva más integral, incluyendo a familiares, gente significativa y a Dios en cada uno de los pasos y caídas, en cada proyecto emprendido y en cada tropiezo a lo largo de mi ciclo de vida. Ahora, este reconocimiento no se ha dado buscando el reproche por lo que se pudo haber hecho mejor, sino a la luz de vislumbrar un proyecto de vida acorde al modelo de vida de la fe que profesamos. 
Los Ejercicios Espirituales nos ayudaron a evaluar nuestra labor como cristianos, así como también a reconciliarnos y profundizar en nuestra fe, a partir del reconocimiento  del pecado y del amor de Dios y así ejercer acciones que vayan de la mano con el plan de Dios haciendo pleno uso de nuestra libertad y de nuestra voluntad. 
Por otro lado, el camino es también una experiencia en la cual conoces y compartes con chicos y chicas de otras regiones, con los cuales nos une la espiritualidad ignaciana, con lo cual podemos intercambiar nuestras formas de trabajar en las distintas pastorales a nivel nacional y fortalecer lazos de amistad. 
El contacto con las comunidades y los pobladores de los caseríos nos brindó la oportunidad de salir de nosotros mismos y pensar en el bienestar de otros, en reconocer sus necesidades y afectarnos con su realidad. Para luego comprometernos de manera más personal desde nuestras profesiones, desde nuestra labor como cristianos con la justicia y la felicidad del otro.
En general me ha permitido examinar el paso de Dios a lo largo de mi vida, conocer a chicos de diferentes lugares y aprender de ellos lo que es seguir a Dios y por último, maravillarnos con la obra de Dios y afectarnos ante realidades de desigualdad e injusticia
 
 
 
ROSA TORRES - COMUNIDAD IÑIGO - UNIVERSIDAD ANTONIO RUIZ DE MONTOYA
 
El Camino Ignaciano es sin duda una experiencia que trasciende y te llena el corazón de emociones, emociones que impulsan a seguir caminando para ir construyendo lo que llamamos el proyecto de Dios.
Me siento muy agradecida por cada persona que fue puente dentro de la formación en el Camino Ignaciano. Tengo la mente llena de rostros y nombres que me llenan de alegría: mis amigos/as caminantes, ya que motiva conocer personas que tienen las mismas ganas que una de ser agentes de transformación, de las personas de la comunidad de Naranjo Chacas, quienes que con muchísima generosidad nos acogieron y de los/as niños/as de cada lugar al cual íbamos que, mas que nosotros darle alegría,  ellos/as eran quienes nos llenaban de amor y nos llenaban de enseñanzas.
Ahora que finalizó la experiencia y parafraseando a Blanca Varela, queda respirar y cantar y ya que "terminó" este sueño toca abrir las alas y continuar como caminantes. Caminantes que haremos camino al andar.